Encuentros du cinema

Revolutionary Dream

RevolutionaryRoad Decía ese genio que fue Poe que “todo comienza por un pensamiento”. Un pensamiento de futuro, una idea, un proyecto…En ocasiones ese simple pensamiento puede llevarnos al desastre. En el mundo real, no siempre nos está permitido soñar y, por ende, pensar demasiado. Más fácil que pensemos como nos han dicho que pensemos y, en consecuencia, vivamos como supuestamente debemos vivir. Para terminar creyéndonoslo todo, o casi.

La niña Momo, creada por Michael Ende, nos veía como “hombres grises”, ¿lo recuerdan? Caminaban por la vida sin mirarse y ella no acertaba a distinguir a los unos de los otros. Veo en El Apartamento de Billy Wilder pinceladas de esta idea cuando observo a Shirley MacLaine subir una y otra vez el mismo ascensor o a Jack Lemon rodeado de personas que, vistas un poco de lejos, cuesta diferenciar. En La vida soñada de los ángeles de Erick Zonda, la búsqueda de la felicidad se convierte en una pequeña tragedia, una batalla intimista con desesperanzador final. Un Café en cualquier esquina (Man Push Cart) de Ramin Bahrani , con sencillez y acierto, revive el dilema con un inmigrante que sueña con ser artista mientras vende café en su pequeño y discreto puestecito, que se convierte a la vez en su prisión y su esperanza, en lo que detesta y protege a partes iguales.

No siempre es fácil conformarse con ser una persona anodina entre la multitud y la revolución comienza cuando decides vivir algo distinto a lo que tienes, a lo que un día te vendieron y, por pura inercia, compraste.

Basada en la magistral novela de Richard Yates, Revolutionary Road desgrana nuevamente la temática y presenta la historia de dos jóvenes que vivieron cargados de sueños, con “la promesa de ser especiales”, pero que van siendo engullidos por una realidad aplastante. La rebelión de April (Kate Winslet), en contra de esa rutina asfixiante y su miedo absoluto a que los sueños se vean ahogados y acallados para siempre, es la chispa que enciende un fuego que resulta difícil sofocar. Sólo un loco parece entender su frustración profunda y su existencialismo puro, mientras los demás la miran (o admiran) dando por sentada su fortuna. Esa fortuna, de ladrillos tan solidos como pesados, que otros inventaron para ella.

Sam Mendes, con un ritmo pausado, nos cocina este duelo realidad versus sueños, conformismo versus revolución y nos lo sirve más bien templado, para exhibición de sus protagonistas y espejo de sus espectadores, donde su principal grandeza radica en la inteligencia con la que es capaz de hacernos sentir identificados con ambos personajes, de que empaticemos con el conformista y con la soñadora, aunque lleguen a estar en puntos opuestos. Me provoca cierto disfrute morboso ver como las primeras reacciones se orientan a juzgarla como un ser egoísta e inestable para, poco a poco, comenzar a entenderla…con recelo.

Reflexiono entonces si no seremos él en la forma y ella en el contenido y si la búsqueda no está en realidad, más que en ser felices y libres, en creernos que lo somos. A lo mejor, y sólo a lo mejor, ese sueño americano (por no decir capitalista) nunca existió.

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2 comentarios el “Revolutionary Dream

  1. Alejandro Motta
    13 julio, 2015

    Reblogueó esto en Alejandro Mottay comentado:
    El anónimo rodeado de desconocidos

    Le gusta a 1 persona

  2. Jorge Fernández
    14 julio, 2015

    Muchas gracias!!

    Me gusta

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Esta entrada fue publicada en 27 marzo, 2015 por en Críticas y etiquetada con , , , , , , .
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